Ayer pude entrar en el dulce mundo de los sueños recién a las 5 de la mañana.
Casi siempre me cuelgo leyendo, hasta que recurro a la música tranquila y de apoco mi cerebro se cansa y decide dejar de funcionar y al fin puedo dormir.
Tengo que agradecer a la radio de ESPN (sí, la cadena deportiva también tiene una radio: 107.algo) que la verdad a la trasnoche pasan la mejor musica chill out.
Whatever...
Veré como sigue la cosa, ahora bien, no hay nada más molesto del insomnio que cuando ese tiempo libre que uno tiene para mirar hacia el techo, inevitablemente lo usa para tratar de encontrar respuestas a esas preguntas existenciales, cuestionar nuestro aquí y ahora y otras asuntos que puedan rondar por nuestra cabeza. Y es peor aún cuando esas cosas nos hacen más difícil poder pegar un ojo.

